El dato geotécnico sustenta la decisión de ingeniería. Por eso Damasco controla cómo se genera, identifica y verifica cada dato, del campo al banco de trabajo. Es parte de nuestro sistema de gestión de la calidad, no un recurso aparte.
Todo número que aparece en un informe nuestro pasó por control: registrado en el origen, identificado, rastreado y auditable. El objetivo no es tener tecnología, es tener confianza en el dato.
Para sostener ese control en el día a día usamos AURA, la plataforma interna que acompaña el sondeo del campo al laboratorio. Es la herramienta. Lo que importa es lo que garantiza: que el dato entregado sea el mismo que el suelo mostró, sin eslabón perdido en el camino.
En noviembre de 2023, Damasco se convirtió en pionera en un proyecto de Vale de monitoreo de perforadoras. El programa, bautizado Sondeo 4.0, reúne iniciativas para elevar la salud y la seguridad en campo: telemetría a bordo de las perforadoras y monitoreo en tiempo real por cámaras, micrófonos e internet satelital.
Proyecto pionero en alianza con Vale, orientado al monitoreo de perforadoras, iniciado en noviembre de 2023.
Prácticas habituales en nuestra operación, del campo a la entrega.
La etapa se registra en el punto y en el momento en que ocurre, con foto y hora, no se reconstruye después en la oficina. Menos transcripción, menos error de memoria.
La muestra recibe un identificador propio (RG-DP) y etiqueta QR al ser recibida. Quién la manipuló, cuándo y en qué ensayo queda registrado. La cadena de custodia no se rompe.
El laboratorio trabaja con un catálogo de 59 tipos de ensayo referenciados por la ABNT y registro en el banco de trabajo digital. El procedimiento es el mismo en cada ejecución, independientemente de quién lo ejecuta.
Cada registro guarda quién lo creó y quién lo modificó. El acervo queda en una base de datos única alojada en Brasil, disponible para consulta a lo largo de la vida de la obra.
La calidad del dato se logra previniendo el error y verificando el resultado.
La forma en que se organiza el trabajo ya reduce la probabilidad de error, antes de cualquier verificación.
Todo resultado se puede verificar y rastrear de vuelta hasta el sondeo que lo originó.
El mismo dato atraviesa las etapas sin cambiar de sistema ni ser redigitado.
Las etapas en naranja ya operan en AURA hoy. Las demás siguen en planillas controladas, en implementación por fase.
Un boletín reconstruido de memoria pierde detalle y abre margen al error. Cuando la etapa se registra en el instante en que ocurre, con foto y hora, lo que llega al informe es lo que el suelo mostró. Ese es el primer punto de control.
El resultado nace vinculado a la muestra, a la obra y al cliente, con el tipo de ensayo ya referenciado por la norma. Menos planilla suelta, menos transcripción, y la posibilidad de auditar cualquier valor de vuelta hasta el sondeo.
El control del dato se apoya en el mismo sistema de gestión que rige nuestra operación. En el laboratorio, los procedimientos siguen las normas ABNT aplicables, tomando los requisitos de la ISO/IEC-17.025 como referencia de buena práctica.
Es lo que permite responder, ante un peritaje o una auditoría de cliente, de dónde vino cada número y por qué manos pasó. Sin eso, el dato es opinión.
Cada resultado tiene origen rastreable hasta el sondeo y la muestra. En obra sensible o peritaje, es lo que sustenta la decisión de ingeniería.
Investigación, laboratorio e interpretación en una sola casa. El parámetro no se degrada pasando de proveedor en proveedor.
El acervo de la obra sigue consultable. Una nueva fase parte de lo que ya se investigó, no de cero.